Laura Núñez. Psicóloga especialista en adultos en el centro de Sevilla. 60997 76 15   

 

Los mil amores de cada casa.

Relatos cortos.

Hay tantas historias de amor que contar como personas hay en el mundo, y muchas más, porque cada persona lleva dentro, muchas historias de amor y desamor.

 Todas ellas tienen algo de maravilloso, algo de triste, algo de avance, mucho de magia, algo sin solución...

En estos pequeños relatos pretendo mostrar algunos de los vericuetos psicólógicos por los que transitan los corazones de tantas personas, enamoradas o desenamoradas, tristes o felices...

 Ella es ansiedad de amor...

 Ella es ansiedad de amor. Siempre buscando amor, queriendo dar amor, queriendo recibirlo, queriendo darlo para recibirlo. En cada minuto ansía el alimento del amor, que es como el aire, como el agua, como el sueño...

Tan preciado como la vida, el amor. Ella mira, busca, prueba, tienta...llama al amor, llama al calor humano, al cobijo, a la caricia.

Hay veces que recibe amor; hay otras que éste no existe y entonces ella se siente herida en lo más profundo, siente que no gusta, que no se la puede querer, que no vale.

Tristeza, rabia, soledad absoluta, impotencia, anhelo...es ella, sin amor.

 El hijo no querido.

Visto desde fuera era espantoso, pero Carmen nunca quiso a su hijo. Ella comentaba que Pedro era fruto de un error, de un desahogo, de un momento de aburrimiento...

Carmen decía que su embarazo había sido totalmente indeseado  porque por entonces ya no se llevaba bien con su marido, de hecho se iban a separar porque ya no se soportaban ; también pensaba ella que malditos aquellos que prohibían el aborto, porque no sabían el horror que estaban causando en el futuro de la madre y del hijo...

Luego Carmen contaría que su hijo era insoportable, problemático, odioso, incorregible, rebelde...desde que nació; que desde el principio no se dejaba abrazar, ni cuidar...

Lo que Carmen no sabía es que su hijo Pedro la rechazaba desde siempre, porque desde antes de siempre ella lo había rechazado a él, no queriéndolo ni deseándolo.

Un horror, visto desde fuera y desde dentro...

Lo peor de todo era que el malo de la película era siempre ese pobre hijo no querido, supuesto culpable de las penas de su madre.

Y lo más triste de todo era lo que Carmen se perdía esa inmensa maravilla de amar a su hijo, ya que no era capaz de ver que en el fondo de su corazón se había quedado embarazada sin querer, pero queriendo, para darle vida a quien sabe que oculto e inaceptable deseo.

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